Odontología Forense: La Identificación Inequívoca
Odontología Forense: La Identificación Inequívoca
OCULTAMIENTO, USURPACIÓN, SUSTITUCIÓN Y FRAUDE DE IDENTIDAD
Aunque las diferentes legislaciones insisten en emplear metodologías científicas para la identificación, suele darse por sentada la inexistencia de variables intencionales para distorsionar este procedimiento: la manipulación ex profeso de la información AM promoviendo el ocultamiento, la usurpación o la sustitución de identidad en un contexto delictivo, ha originado no pocas situaciones embarazosas (Fonseca et al.; McLemore et al., 2011).
La Guía IVC presentada por INTERPOL en el año 1997 hace una singular pregunta: "¿Podría haberse puesto un nombre equivocado en la lista de víctimas por error, o fraudulentamente por alguien que tratara de cambiar de identidad?" (Fonseca et al.). Esta no es una pregunta menor, ya en 1990, Dorion recomienda tener presente en accidentes aéreos la posibilidad de sustitución intencional de un cuerpo por otro, lo que invariablemente va a conducir a una identificación falsa. Aunque no es un tópico recurrente en la literatura (de hecho la actual versión 2009 de la Guía IVC de INTERPOL no hace mención alguna a estos supuestos), Krompecher et al. (2000) recomiendan completar absolutamente todos los protocolos de identificación biológica, sobre todo en casos controvertidos; Brown (2007) subraya la importancia de entregar y resguardar las fichas clínicas dentales con sometimiento a estrictas cadenas de custodia; y Cattaneo et al. (2010) proponen fundamentar la identificación exclusivamente en caracteres biológicos, evitando con ello una identificación errónea producto del cambio casual o intencional de objetos o vestimentas supuestamente "personales".
La adulteración de un odontograma. El 23 de Marzo de 1979, el cuerpo desnudo y atado de una mujer fue encontrado en una hondonada montañosa en Suiza. Si bien se encontraba en descomposición, la preservación de su dentadura permitió confeccionar su ficha PM y hacer una estimación de su edad. El envío de esta información a la prensa y a varios departamentos policiales del país favoreció la llegada de diferentes informes odontológicos de algunas personas denunciadas como desaparecidas. Uno de los odontogramas recibidos resultó particularmente extraño. Si bien constaban el nombre de la paciente y símbolos claramente de uso profesional, no figuraban mayores datos, ni siquiera el nombre del odontólogo tratante. Los rasgos dentales descriptos en el odontograma no coincidían con los de la fallecida. Esta ficha pertenecía a Betty Belshaw, una mujer canadiense desaparecida en París (a unos 500 km) tres meses antes, y había sido entregada por su esposo, Cyril Belshaw, ya de retorno en Canadá para esa fecha. La Policía regional solicitó a la Real Policía Montada Canadiense (RCMP) la búsqueda de mayores datos sobre la desaparecida, en particular de su odontólogo y de los tratamientos dentales realizados. Al día siguiente de haber sido contactado el profesional y luego de haber sido informado de este suceso, el esposo de Betty envió una carta a la RCMP admitiendo haber adulterado el odontograma enviado a la policía suiza. Con la nueva información y la ficha original, el cadáver fue finalmente identificado como perteneciente a la mujer canadiense. Una vez arrestado, el esposo confesó haber fotocopiado el odontograma inicial el que solicitó en su momento al odontólogo tratante-, borró algunos rasgos del mismo y luego con bolígrafo rediseñó los patrones dentales a su necesidad. La ficha recibida por la policía suiza era una nueva fotocopia del documento ya adulterado. Cyril Belshaw se desempeñaba como Profesor Titular del Departamento de Antropología en la Universidad de Vancouver (Canadá) (Imobersteg, 1982). Luego de un controvertido juicio, Belshaw fue liberado por el beneficio de la duda. El crimen permanece en la actualidad sin resolver.

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